El origen de las embarcaciones se encuentra en la madera. Es decir, la madera es el material con el que se han construido los barcos hasta hace relativamente poco. Los tiempos de Roma no conocían el acero y los piratas del Caribe tampoco. Al menos con esa finalidad constructiva. La construcción de las embarcaciones de madera se considera, por lo tanto, una tradición que se remonta a tiempos milenarios y que ha sido esencial en el desarrollo de la navegación en todas las culturas del planeta.
Este arte, en el que se combina la habilidad técnica con la creatividad, no solo ha constituido un medio con el que crear barcos funcionales, sino que también constituye una manifestación cultural que refleja el vínculo de las personas con el mar. Durante siglos, los constructores de barcos de madera han ido perfeccionando las técnicas y métodos que han transmitido de generación en generación, haciendo que la fabricación de las embarcaciones se convierta en una actividad artesanal de alto valor.
Son muchas las regiones del mundo, sobre todo en las zonas costeras, en las que se dedican a la construcción de este tipo de barcos, siendo un proceso muy respetado y preservado, aun teniendo en cuenta los avances tecnológicos que introdujeron en su momento el metal y la fibra de vidrio en la construcción naval. Aunque las embarcaciones fabricadas en madera se han ido reemplazando por modelos más modernos y duraderos, el proceso de construcción sigue siendo una tarea compleja en la que es necesario disponer de habilidad, conocimiento y una profunda paciencia y dedicación. Los trabajadores que se dedican a la construcción de embarcaciones dan forma a un legado con el que se conectan generaciones y tradición marítima.
Actualmente, los astilleros especializados en construir barcos de madera mantienen vivas las técnicas tradicionales y las adaptan a las necesidades y demandas actuales.
Construcción con tradición
Podemos remontarnos a la prehistoria y encontrar indicios de la tradición de construir embarcaciones. Las raíces de esta tradición constructora podemos encontrarlas con total probabilidad en las primeras canoas y balsas talladas en un tronco de árbol. A medida que las diferentes civilizaciones avanzaban, lo hacían sus métodos de construcción naval. Ya en la antigua Grecia y Roma, la construcción de barcos se había convertido en una industria especializada que, durante la Edad Media, se transformó en los astilleros, convirtiéndose en centros de innovación y desarrollo, como sucede en Astilleros Mediterráneo, especializados en construcción y restauración de barcos de madera en base a la tradición marítima.
El uso de la madera para la construcción de las embarcaciones se debe a la ligereza, resistencia y flexibilidad que presenta, aunque hay que tener presente que las maderas no son todas iguales y utilizar la más adecuada en cada parte del barco. Durante siglos, la madera más utilizada para la construcción de barcos y embarcaciones fue el roble, seguido del ciprés, el pino o la teca, entre otros. Cada tipo de madera cuenta con sus propias características, las cuales hacen que sean las más adecuadas para fabricar cada parte de la embarcación.
Llegado el momento de fabricar un barco, lo más importante es la planificación. Este primer paso es, sin lugar a dudas, la clave del éxito de la construcción. Antes de que se corten los primeros tablones que se van a utilizar para la fabricación, el proyecto ya ha comenzado con la planificación. Los carpinteros de barcos se encargan de crear los planos detallados en los que se definen las dimensiones, la forma del casco y la estructura interna del navío. Estos planos incluyen las medidas de cada pieza de madera y tienen en cuenta la dinámica del agua al navegar, la estabilidad del barco y la funcionalidad.
Durante la planificación hay que tener presente el tipo de embarcación a construir. Algunas embarcaciones de madera son de lo más simple y pequeño, como es el caso de las lanchas o las canoas. Otras, sin embargo, son de gran complejidad como son los veleros o barcos de guerra. Cada tipo de embarcación o barco cuenta con una serie de requisitos específicos en aspectos como la resistencia, la flotabilidad y el manejo. En la misma planificación hay que considerar otros aspectos como la resistencia a la intemperie, sobre todo si se trata de embarcaciones que van a ser utilizadas en mar abierto.
De manera que diseño y planificación son una de las razones por las que construir barcos de madera se convierte en un proceso largo y detallado. Cada error, por pequeño que sea, en la medición o distribución de las piezas, puede afectar en gran medida tanto a la funcionalidad como a la seguridad del barco.
Elegir la madera y trabajar con ella
Si existe un aspecto crítico en todo lo relacionado con la construcción de barcos de madera, es la elección de la madera adecuada. Evidentemente, todas no son adecuadas para la construcción naval, por lo que cada una de las piezas a utilizar se tiene que seleccionar con extremo cuidado. Algunas son más elegidas por su resistencia frente a la putrefacción, en tanto que otras se utilizan por la flexibilidad o dureza que presentan.
Algunos de los tipos de madera que más se utilizan para la construcción de barcos y embarcaciones son los que siguen a continuación:
- Una de las maderas más populares para construir barcos. Esto se debe a la durabilidad y resistencia a la humedad que presenta. Se utiliza por lo general para construir cascos, cubiertas y estructuras internas.
- Ciprés. Madera muy conocida por presentar una gran resistencia al agua salada, a la vez que resiste muy bien la descomposición. Muy utilizada en la fabricación de cascos y aquellas partes que van a estar en contacto continuo con el agua.
- Esta madera es de lo más apreciada debido a su resistencia natural a la descomposición y la capacidad que presenta a la hora de resistir el agua salada. Esta durabilidad hace que sea la más adecuada para los barcos que van a ser utilizados en el mar abierto.
- La opción más económica y utilizada en barcos de menor tamaño o embarcaciones de recreo. No dura tanto como el roble o la teca, pero presenta una buena relación calidad-precio para la construcción de embarcaciones.
Una vez se elige el tipo de madera para la fabricación del barco, hay que saber que la madera a utilizar tiene que estar debidamente curada y tratada para evitar que se produzcan deformaciones o grietas. La madera que se utiliza en la construcción de barcos tiene que secarse al aire o en hornos, de manera que se reduzca la humedad y aumente su resistencia.
A continuación, se pasa a la preparación de la madera para utilizarla en el proceso de construcción. Esta parte del proceso implica el corte, el tallado y el modelado de las piezas con las que se construirá el casco y la estructura interna. Los carpinteros de barcos utilizan herramientas especializadas como sierras, formones, gubias, martillos y cepillos con los que pueden dar la forma deseada a cada pieza de madera.
La parte del tallado se convierte en una parte del trabajo de lo más minuciosa, en la que es necesario contar con habilidades avanzadas, puesto que cada una de las piezas tiene que encajar perfectamente con el resto. De tal manera que el proceso de modelado se convierte en una parte complicada, debido a que las piezas de madera tienen que doblarse y conformarse para ajustarse a la forma deseada sin que se produzca rotura o se hagan grietas. Es muy común que se recurra al vapor para ablandar la madera y permitir que se curve.
Cuando se han fabricado todas las piezas de madera y están correctamente preparadas, se pasa al ensamblaje del barco. Este proceso sigue en la misma línea de complejidad que los anteriores, ya que se trata de unir cada una de las piezas con la mayor precisión y crear una estructura sólida y funcional. Los carpinteros de barcos tienen que asegurarse de que las piezas se unen sin que quede espacio para que entre agua.
Por último, llegamos al acabado. La pintura, el sellado y la protección son los últimos pasos de la construcción de barcos de madera. Una vez la embarcación está ensamblada, se procede al acabado final. Este paso no solo es importante a nivel estético, sino también para la durabilidad de la embarcación.
El proceso de pintura y sellado ayuda a la prevención de la descomposición y la infestación por parte de organismos marinos. De forma tradicional se utilizan las pinturas especiales fabricadas con óxido de plomo o materiales derivados de la brea, con los que se protege de la humedad. En la actualidad también utilizan pinturas más avanzadas con las que proteger la embarcación de la corrosión y el desgaste que produce el mar.
Lo cierto es que la construcción de barcos de madera es un trabajo en extremo exigente y de gran complejidad. Demanda dedicación, paciencia y habilidades muy concretas, pero al mismo tiempo, resulta un trabajo de lo más gratificante, puesto que el resultado final es fruto de un trabajo y dedicación que se transmite de generación en generación.

