Cuando tenía 15 años yo también pensaba en montar mi gimnasio. Cada vez que entraba en el gimnasio de mi ciudad, me ponía a pensar que era un buen negocio y que no debía de ser demasiado difícil montar uno. Ahora que tengo 27 y vivo en Madrid, he visto que no es tan sencillo como parece. La gente ya no busca máquinas o un lugar donde simplemente correr si llueve… Ahora se llevan los gimnasios de lujo y, sinceramente cuando entré en uno y vi lo que costaba en la entrada, pensé que podía ser una increíble idea de negocio… mucho mejor que la que tenía hace eso hace tantos años.
Así que me preguntaba ¿qué quiero montar, un gimnasio sencillo al que vayan cuatro personas con suerte y tenga que cerrar en 1 o 2 años después de todo lo invertido? ¿O arriesgarme a montar algo a lo que vayan montones de personas en un sitio clave de la ciudad y que llegue incluso a ser un referente sobre otros gimnasios de la zona?
Soy carne de gimnasio desde hace muchísimo tiempo, y he podido ver muchos gimnasios. Todos tienen lo mismo: cuatro espejos bien puestos en frente de un montón de pesas, unos cuantos bancos, unas cuantas máquinas, el suelo acolchado y un montón de máquinas de correr. Solo tienes que poner una música enérgica, una máquina expendedora con barritas de proteínas y bebidas isotónicas, y pintar una frase motivante en la pared.
¿Os suena? Pues está claro que eso ya no es lo que la gente quiere. Así que si tienes la idea de abrir un gimnasio olvídate de eso. Y lee mi artículo porque te voy a decir exactamente como he montado el mío.
La ubicación y el diseño son casi tan importantes como las máquinas
Una de las cosas que más se tiene que tener en cuenta es la ubicación y muchas personas buscan el local más barato… Olvida el local más barato y busca una zona donde haya pocos gimnasios y sea de alto poder adquisitivo si quieres formar tu gimnasio de lujo.
Los gimnasios premium suelen funcionar muchísimo mejor en grandes ciudades o zonas donde exista un perfil económico concreto. Barrios exclusivos, áreas financieras, urbanizaciones de alto nivel o lugares donde la imagen personal y el bienestar tengan muchísimo peso en el estilo de vida.
En ciudades como Madrid o Barcelona esto se nota muchísimo. Hay personas dispuestas a pagar cuotas muy altas, pero porque esperan algo completamente distinto a un gimnasio convencional. No quieren entrenar entre aglomeraciones, esperar veinte minutos para usar una máquina ni sentir que están dentro de una estación de metro a las siete de la tarde.
Y sinceramente, los entiendo perfectamente.
Porque cuando alguien paga una cuota premium no está pagando únicamente por hacer deporte. Está pagando por sentirse cómodo, cuidado y tranquilo.
Y sí es una inversión muchísimo más grande de dinero, pero créeme que vale la pena. Si los que quieres es triunfar y no tener que cerrar dentro de 1 o 2 años. Ahora la gente no busca únicamente un sitio donde entrenar. Busca sentirse bien, desconectar, cuidar su imagen, su salud y hasta su estatus social. Y las personas con alto poder adquisitivo son especialmente exigentes con eso. Pagan mucho, sí, pero también esperan muchísimo a cambio.
Este tipo de personas buscan baños limpios, suelos despejados, espacio, comodidad y poca o ninguna espera. Suficiente cantidad de máquinas para que las personas del gimnasio puedan ocuparlas cuando quieran y no tengan que interrumpir su entrenamiento.
Y no, no todo es una máquina super avanzada que te mida el índice de grasa corporal o la fuerza máxima que están haciendo tus músculos con un ejercicio. El lujo no es solo tener tecnología avanzada sino crear una experiencia mucho más relajada y cómoda. Y eso se nota en cuanto al cliente entra por la puerta.
Porque si quieres crear un gimnasio de lujo no sólo debe de vender entrenamiento Debes de vender una experiencia comodidad y tiempo… Algo que haga sentir al cliente como que ese gimnasio es parte de su casa y qué está pensado exactamente para él.
La clave del éxito
Cuanto más hablo con gente que entiende, más claro tengo que elegir bien el lugar puede decidir el éxito o el fracaso del negocio incluso antes de que lo abras. Mucha gente se obsesiona con encontrar un local enorme, pero como ya he dicho, el entorno es la clave.
El cliente premium quiere comodidad absoluta. Quiere entrenar cerca de casa o del trabajo. Quiere poder ir antes de entrar a la oficina, después de una reunión o incluso durante un descanso rápido del día. Y cuanto menos tiempo pierda desplazándose o buscando aparcamiento, mejor.
Además, la imagen exterior influye muchísimo. Muchísimo más de lo que muchos emprendedores creen. La fachada, la entrada, el olor al entrar, la iluminación de recepción, la música ambiental… todo eso empieza a construir la experiencia incluso antes de tocar una sola máquina.
Aunque nos cueste pensarlo, hay muchas personas que eligen gimnasio como el que elige un hotel o un club privado. Por eso el diseño interior también juega un papel muy importante. Un gimnasio de lujo no debería hacerte sentir agobiado. De hecho, algunos de los gimnasios más exclusivos que he visto ni siquiera tienen tantísimas máquinas como los low cost. Y eso me llamó muchísimo la atención, pero luego lo entendí.
En este tipo de lugares se prefieren espacios amplios, sensación de tranquilidad y privacidad antes que meter equipamiento hasta el último rincón. Hay clientes que valoran muchísimo más poder entrenar tranquilos que encontrar cincuenta máquinas distintas.
También se cuida muchísimo la estética. Materiales elegantes, vestuarios impecables, duchas amplias, buena ventilación, aromas agradables, luz natural y zonas de descanso donde realmente apetezca quedarse un rato.
Y honestamente, cuando entras en un gimnasio así lo notas enseguida. No se siente como un sitio donde vas simplemente a sudar una hora y marcharte. De aquí te da pena irte.
¿Qué servicios exclusivos debe ofrecer un gimnasio premium?
Olvídate de las máquinas super modernas, y céntrate en estas cosas como la atención, la personalización y la comodidad.
Con la atención me quiero referir a que los clientes deben de estar atendidos. Olvídate de dejar a tus clientes a su aire, a no ser que quieran privacidad. Debe de haber siempre algún profesional cerca para resolver sus dudas o varios de ellos y siempre alguien en el puesto de atención de la entrada para resolver sus dudas o indicarles algún camino.
Por supuesto, quien los atienda debe ser un completo profesional: entrenadores personales, gente con titulación y no cualquier chico o chica joven de prácticas que solo se haya hecho un cursillo de Internet.
Esas personas están pagando mucho dinero por una atención profesional. Y si, desde el minuto 1, entienden que por muy buenas instalaciones que tengan no están atendidos o los atienden personas que no saben nada, seguramente no vuelvan a pisar tu gimnasio.
Con personalización me refiero a que, cada persona debe sentir que estás siendo atendida como si un entrenador personal profesional estuviera siempre con ellos. Como todos sabemos, los entrenamientos no son iguales para todas las personas. De hecho, esa sensación abunda en los gimnasios low cost. Te ponen ahí las máquinas. Te ponen a dar clases de aerobic o de Pilates junto a 30 personas y tú eres uno más… tengas la edad que tengas, tengas las lesiones que tengas o quieras conseguir los resultados que quieras. Estás perdido entre la maquinaria, las pesas y la gente yendo de un lado para otro y te pones a hacer lo que te entregaron en el papelito el primer día que entraste por el gimnasio, o el típico circuito de máquinas.
Con personalización quiero decir que una persona debe de tener su plan de entrenamiento personalizado. Y que los profesionales deben de tener la información de cada cliente a mano para saber qué aconsejarle según su salud, su edad y los objetivos que quiera alcanzar. Eso se puede conseguir con máquinas de monitoreo físico y aplicaciones con cuentas personales de usuario que contengan toda la información del cliente y sus avances.
Con comodidad supongo que todos sabéis a lo que me refiero… Espacios limpios, zonas espaciosas sin mucha aglomeración de personas. Ventilación, buenos olores, intimidad en los aseos y los baños. Olvídate de las duchas comunitarias.
También olvida las máquinas expendedoras. Coloca Un bar o incluso un restaurante o una cafetería en el mismo gimnasio. Y, por supuesto, que tengan acceso a agua todo el tiempo y no tengan que llevarse su botellita a todas partes.
No te olvides de que haya una zona de relajación como un spa. También un fisioterapeuta y una zona de recuperación muscular.
Aquí la gente no tiene que entrar y sentirse perdida y abandonada, pero tampoco agobiada. Deben ser guiadas cuando lo necesiten y lo pidan y siempre asesorada por los mejores.
Recuerda que quien paga mucho no quiere complicaciones. No quiere andar perdido por el gimnasio. Tener que preguntar cómo funciona cada cosa. Donde está cada cosa o esperar o sentir invadida su intimidad. Tampoco quieren pasar horas buscando aparcamiento. Así que hazte con un parking por la zona.
Hay una idea en la que poca gente piensa. Y, es que, la gente se aburre con facilidad. Muchas veces, no es sólo tener un espacio perfecto, cómodo, limpio y exclusivo. También buscan algo que les excite, que les anime a volver. Puedes realizar eventos privados, Masterclass, organizar charlas sobre la salud o entrenamientos exclusivos en entornos naturales.
Introducir distintas disciplinas deportivas también ayuda a fidelizar clientes ya que no todo el mundo busca lo mismo en un gimnasio.
La tecnología y las aplicaciones ya son imprescindibles
En Gestigym nos son sinceros… Pensar en un gimnasio premium sin este tipo de tecnología ya es impensable…
Reservar clases desde el móvil, abrir taquillas con una aplicación, gestionar citas con fisioterapeutas, consultar entrenamientos personalizados o controlar progresos físicos desde el teléfono, en este tipo de gimnasios debe ser fundamental. Y, cuanto más ocupado está el cliente, más valora este tipo de comodidad.
Además, muchas aplicaciones actuales permiten sincronizar entrenamientos con relojes inteligentes, registrar métricas corporales o recibir seguimiento individual en tiempo real. Todo eso hace que la experiencia se sienta muchísimo más profesional.
Pero la tecnología también ayuda muchísimo desde dentro.
Control de aforo, climatización inteligente, mantenimiento preventivo de máquinas, seguridad o análisis de hábitos de los usuarios permiten optimizar muchísimo el funcionamiento del centro.
Y sinceramente, creo que esto irá todavía más lejos en los próximos años.
Los regalos y detalles que fidelizan clientes
Los detalles pequeños muchas veces generan muchísimo más impacto que las grandes campañas de marketing.
Mucha gente piensa que regalar una camiseta y una botella ya es suficiente para una inscripción premium. Pero cuando alguien está pagando cuotas altas espera sentir desde el primer momento que está entrando en un lugar distinto.
Ropa deportiva de calidad, kits wellness, productos saludables, sesiones privadas iniciales, análisis corporales avanzados o semanas gratuitas de entrenamiento personal ayudan muchísimo a crear una primera impresión potente.
Y aunque algunas personas vean eso como un gasto innecesario, sinceramente creo que es justo, al contrario. Es una inversión emocional. El objetivo no es únicamente captar clientes. Es conseguir que salgan hablando maravillas de tu gimnasio.
Y luego, si quieres triunfar por completo, cuida los detalles diarios: fruta fresca, agua filtrada gratuita, café ecológico o pequeños regalos cuando alguien cumple objetivos.
El objetivo no es que el cliente se quede un año, sino que se quede toda la vida. De hecho, muchas personas continúan pagando cuotas altísimas durante años, simplemente porque se sienten cómodas allí. Porque sienten que las conocen, que las cuidan y que el gimnasio es parte de su vida.
Y el boca a boca en ciertos perfiles económicos funciona muchísimo. Una buena experiencia puede atraer rápidamente nuevos clientes del mismo entorno social o profesional.
Contratar profesionales buenos es imprescindible
Porque puedes construir el mejor gimnasio de toda la ciudad, pero si el personal no es profesional y cercano, todo se va al garete
Los clientes de alto poder adquisitivo notan esto en seguida. Ellos pueden tener el lujo al alcance de la mano cuando quieran… Por tanto, si no se sienten a gusto con las personas que lo atienden, simplemente se largan para no volver.
Asegúrate de contratar gente que realmente esté preparada, tenga experiencia, capacidad de adaptación y muchísima inteligencia social.
Porque aquí no entrenan únicamente personas jóvenes obsesionadas con el físico. También hay empresarios con muchísimo estrés, clientes mayores que buscan salud, personas con lesiones previas o perfiles que valoran muchísimo la privacidad. Y cada uno necesita un trato completamente distinto.
Además, la forma de comunicar importa muchísimo. La educación, la discreción y la cercanía pesan muchísimo más de lo que algunos negocios creen.
Cuando un cliente es atendido, también puede notar si el equipo de trabajo que le está atendiendo se lleva bien o si hay tensiones internas. Por eso hay que cuidarlo, porque eso se traduce automáticamente en mal ambiente. Todo el que genere problemas o mal rollo, sácalo de la plantilla, porque las personas son las que de verdad van a fidelizar clientes.
Un buen equipo puede convertir un gimnasio normal en un referente dentro de toda una ciudad.
Olvida las apariencias y céntrate en la experiencia
Olvida las caras bonitas y contrata a gente profesional y simpática. Olvida las máquinas de alta tecnología y compra comodidad. El cliente es lo primero, es lo que importa. Aléjalo de su estresante rutina y que, cuando entre en tu gimnasio, sienta que ha entrado en su casa para estar un rato con su familia. Eso es el verdadero lujo.
