El negocio de las academias

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Emprender en el sector de la educación puede ser una excelente idea de negocio. Son muchos los estudiantes y jóvenes emprendedores que se plantean la posibilidad de abrir una academia y tener su propio negocio. El interés en este sector no es algo casual, puesto que la educación es uno de los sectores en los que la demanda es constante. Siempre hay alumnos que necesitan un refuerzo escolar, apoyo en algunas asignaturas, preparación para exámenes o aprender idiomas como el inglés.

El modelo de academia actual no es el que era, puesto que ha evolucionado de forma notable en los últimos años. Ya no se trata de alquilar un local y ofrecer clases presenciales a los interesados. Existen otros formatos de enseñanza y aprendizaje, más flexibles, como las academias online o los modelos híbridos, en los que se combinan las clases digitales con el apoyo digital correspondiente. Este cambio ha hecho posible que se reduzcan los costes y se llegue a un mayor número de alumnos.

Existen diversos ejemplos de cómo la evolución educativa de algunos centros se inició con unas sencillas clases online, hasta llegar a las academias presenciales, donde queda patente que el sector de la educación sigue siendo atractivo y rentable si se cuenta con una buena gestión.

Queremos aprovechar este artículo para analizar en cierta medida si las academias son rentables en la actualidad, los costes que implican, tanto a nivel presencial como virtual, y lo necesario para que funcionen y se obtengan beneficios. En definitiva, queremos profundizar en esta cuestión para proporcionar una visión más completa a aquellos que tengan en mente la idea de montar una academia como salida profesional o emprendimiento.

Dentro del panorama educativo actual, el aprendizaje de idiomas o la preparación de oposiciones, las clases de refuerzo, etc., son prioritarias para muchos, por lo que existe una demanda constante que invita a plantearse la cuestión de la rentabilidad de este tipo de negocios.

Lo primero, saber cómo funciona una academia

Desde Starling Academia de Inglés, con muchos años de enseñanza a sus espaldas, nos explican en qué consiste una academia: un centro de enseñanza no reglada en el que la misión principal consiste en reforzar, ampliar o mejorar el aprendizaje de los estudiantes, en un horario fuera del escolar o universitario. A diferencia de lo que ofrece un colegio o instituto, la academia proporciona formación personalizada y flexible, adaptándose siempre a las necesidades particulares de cada uno de sus alumnos.

De forma convencional, en estos centros educativos, se ponía el foco en las clases presenciales de apoyo escolar o para la preparación de exámenes. En los últimos años, el sector ha dado un giro, proporcionando nuevos modelos de funcionamiento en los que se combina la tecnología con la enseñanza online y el espacio físico. Por lo que, en la actualidad, podemos encontrar dos tipos de academia: tradicional o presencial y online o híbrida.

Las academias presenciales son más que conocidas. Funcionan en un espacio físico, un local habilitado, en el que los alumnos se adentran para recibir clases individuales o en grupos limitados. Las características principales de estos centros son las clases directas con el profesor, los horarios fijos y los grupos organizados por nivel de estudios y la especialización en idiomas, oposiciones o preparación de exámenes. Se trata de un modelo muy valorado por aquellos estudiantes que necesitan contar con un seguimiento cercano. Este tipo de academia implica unos mayores costes fijos para el emprendedor, como el alquiler del local, los suministros o el mantenimiento del centro.

Por otro lado, contamos con las academias virtuales o híbridas. Las primeras son aquellas que funcionan a través de plataformas digitales, utilizando videollamadas, materiales interactivos y otro tipo de herramientas educativas disponibles. El modelo híbrido combina las clases presenciales más tradicionales con las de apoyo online. Siendo un formato que proporciona diversas ventajas a la hora de emprender: menos inversión inicial, mayor flexibilidad horaria y posibilidad de llegar a alumnos de zonas diferentes.

Montar una academia puede ser rentable, aunque el éxito de la misma depende de factores como los ingresos, los gastos y la estabilidad del negocio. De manera que es indispensable llevar a cabo un análisis sobre algunos elementos, con la finalidad de conocer si el proyecto puede o no funcionar a largo plazo.

Los factores clave que influyen en la rentabilidad de una academia son los siguientes:

  • Demanda educativa que implica la necesidad constante de refuerzo escolar, idiomas o preparación de exámenes y garantiza un flujo continuo de alumnos.
  • Ubicación y accesibilidad, con un local bien situado o una plataforma fácil de usar y accesible, lo que facilita la captación de alumnos.
  • Especialización, centrándose en un tipo concreto, como el refuerzo, los idiomas o la preparación, marcando la diferencia y justificando precios.
  • Servicios diferenciados, con seguimiento personalizado, informes de progreso al alumnado, tutorías individuales… lo que mejora la fidelización.
  • Competencia, contando con las academias cercanas y sus precios, obligando a que se mejore la calidad y a innovar.
  • Modelo educativo presencial, online o híbrido. Siendo el último de ellos el que permite que se reduzcan los costes y se llegue a un mayor número de alumnos.

Sin duda, la combinación de una buena ubicación y un modelo moderno e innovador de enseñanza puede marcar la diferencia y hacer que mejore de forma notable la rentabilidad.

Lo segundo, los costes

A la hora de emprender o montar un negocio, lo principal es el coste que implica. Analizar, antes de empezar con la aventura empresarial, a cuánto asciende la inversión inicial es esencial. Saber cuánto cuenta en este caso, montar una academia, va a ayudar a conocer la viabilidad del proyecto y el tiempo que va a tardar en ser rentable. Los costes, como es fácil de adivinar, varían notablemente en función del tipo de academia: presencial, online o híbrida, por lo que vamos a analizar cada opción.

En el primer caso, abrir una academia presencial implica una mayor inversión, puesto que es necesario disponer de un espacio físico, lo que conlleva unos gastos fijos. Los costes principales son el alquiler o compra del local, la habilitación del espacio, las licencias, permisos y seguros, los suministros, el material didáctico, el sueldo de los profesores si procede.

Traducido a números, podemos decir que el coste del local puede ir de los seiscientos a los mil quinientos euros de media; los suministros, entre cien y doscientos cincuenta; el material, entre cien y trescientos; las licencias, entre cincuenta y ciento cincuenta; el personal docente, entre ochocientos y mil quinientos euros. Estos costes son orientativos, variando en función de la ciudad, el tamaño del local y los profesores a contratar.

En el caso de las academias online o híbridas, los costes se reducen significativamente, ya que se eliminan o minimizan los gastos del local. Siendo los costes principales la plataforma de las clases, las herramientas digitales, el marketing digital, la web o perfil en las plataformas educativas.

Si lo trasladamos a los costes económicos, la plataforma asciende de los cincuenta a los ciento cincuenta euros; las herramientas digitales van de ochenta a cien; el marketing pasa de cien a trescientos; y el dominio y la web pueden oscilar entre los diez y los cuarenta. Siendo un modelo muy utilizado debido a que se rentabiliza antes e implica unos costes mínimos.

A la hora de emprender, montar una academia puede convertirse en una excelente opción. Como cualquier tipo de negocio, cuenta con sus puntos fuertes y los desafíos a enfrentar. Analizar con claridad todos los aspectos es esencial para tomar la mejor decisión.

Dentro de las ventajas de este tipo de negocio, podemos destacar la demanda constante, ya que en cada curso escolar aparecen nuevos alumnos; el impacto positivo que produce, puesto que no es solo un negocio y se mejora el rendimiento académico de los estudiantes; la posibilidad de especialización; la escalabilidad, con los modelos online e híbrido que permiten crecer sin incurrir en demasiados costes; la flexibilidad de los modelos de emprendimiento.

Por el contrario, encontramos una serie de retos como la inversión inicial en el caso de las academias presenciales; la elevada competencia existente; la gestión del negocio; la dependencia del calendario escolar; y la gestión del personal.

De manera que montar una academia puede ser un negocio rentable, siempre y cuando se tenga una buena planificación, se controlen los gastos y se disponga de un modelo educativo concreto. Los proyectos que combinan la enseñanza presencial con el apoyo digital han demostrado que se mejora la rentabilidad del negocio y se adaptan totalmente a las nuevas formas de aprendizaje.

Para hacer que una academia se convierta en un negocio rentable, hay que definir el nicho, controlar los costes desde el primer momento, captar y fidelizar alumnos e innovar con los modelos de enseñanza híbridos.

Un aspecto a considerar a la hora de emprender en el sector educativo es que no es necesario contar con titulación universitaria. El emprendedor puede ser cualquier persona con interés en montar un negocio. Eso sí, los profesionales que impartan la materia en cuestión deben contar con la cualificación necesaria para impartir sus clases. Poco más podemos añadir respecto a lo que supone emprender en la enseñanza con una academia.

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