No te quedaste calvo por llevar el pelo largo.

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Señor calvo

Los hombres que llevaron el pelo largo en su juventud se quedan calvos a los 40. Esta es una idea extendida. Los hombres llevan el pelo muy corto y las mujeres lucen melena. Quien se atreve a romper las reglas es castigado por la naturaleza. Si te paras a pensarlo, es una soberana tontería sin base científica, pero ha calado.

Crecí a finales de los 80 y principios de los 90, ya tengo una edad. En mi adolescencia era habitual que hubiera hombres jóvenes que llevaran el pelo largo. Era un signo de rebeldía. Los cantantes que salían en televisión, muchos de ellos, llevaban el pelo largo, y nosotros queríamos emularlos. Otros se dejaban media melenita, porque se veían más atractivos. Recuerdo en el instituto a mi amigo Chechu melenas, el capricho de las nenas.

Ahora que somos señores respetables, no unos chavales, ninguno lleva el pelo largo. Muchos se han quedado calvos. ¿Será por qué forzamos tanto la longitud de nuestro cabello, que ha perdido fuerza?

Volviendo a los cantantes de mi juventud, Sting cuando dejó Police se dejó crecer el pelo y ahora que es mayor tiene unas entradas pronunciadas. Pero Bon Jovi, que llevó el cabello hasta la cintura, continúa conservado una buena mata de pelo. Lo que pasa es que ahora no se lo deja largo, porque se ha convertido en un dandi. No se pueden establecer leyes generales en este aspecto.

El blog de la página web de los Laboratorios Pilexil indica que hay razas en las que hay más alopecia que en otras. Los blancos caucásicos somos la raza humana donde más calvos existen, y donde la calvicie aparece antes, a edades más tempranas. Mientras los asiáticos y los hombres de raza negra tienen más probabilidades de conservar el cabello en la zona frontal. Los nativos americanos (en todo el continente) son los hombres que tienen el cabello más fuerte. Donde menos porcentaje de calvos existen. Es la genética de las razas.

La alopecia androgénica.

La alopecia androgénica es el tipo de alopecia más frecuente en el mundo y, por supuesto, en nuestro país. Afecta a más del 40% de los varones, tal y como señala la web de RTVE. Este tipo de alopecia se manifiesta en que deja de crecernos pelo en las sienes, las llamadas entradas, y debajo de la coronilla, en la parte trasera de la cabeza. Extendiéndose de manera progresiva.

Hay dos factores, que están interrelacionados, y que propician esta alopecia. El factor genético (hereditario) y el factor hormonal.

La alopecia androgénica se pasa de padres a hijos. Si tenemos antecedentes en la familia de personas calvas, es más probable que suframos pérdida de cabello a lo largo de nuestra vida.

Por otro lado, hay un cambio hormonal, que también está condicionado por el factor genético. Una enzima, llamada 5-Alfa-Reductasa, llega un momento en el que transforma la testosterona en dihidrotestosterona (DHT), una hormona modificada que acorta la fase de crecimiento capilar.

El dermatólogo Daniel Ortega explicó en el programa de radio “A ciegas” de la cadena COPE cómo funcionaba esta dinámica. No es que se nos caiga más el pelo con los años; sino que este cambio hormonal hace que el pelo nazca cada vez más fino.

El cabello tiene un ciclo natural de caída y crecimiento. El pelo está continuamente renovándose. El que recojamos pelos en el peine cuando nos peinamos no significa que nos vayamos a quedar calvos. Es algo normal. Lo que sucede con este cambio hormonal es que el cabello sale cada vez más delgado y llega un momento en el que no puede ser retenido por los folículos pilosos. Lo que hace que estas áreas se vayan quedando yermas.

Es un proceso progresivo. No aparece de la noche a la mañana, y la calvicie se va haciendo cada vez más extensa. Dependiendo de otros condicionantes, como el genético o el estrés, el proceso puede ser más rápido o más lento.

Otras causas.

Existen otros tipos de alopecia y otros factores que influyen en la caída del cabello, como subraya el blog de Laboratorios Svenson. Incluida la alopecia androgénica que, como hemos dicho, es la mayoritaria y de la que más vamos a hablar.

Aunque la genética y las alteraciones hormonales son dos de las principales causas, existen otros factores que también influyen de forma importante en la salud capilar. Entre ellos destacan los problemas inmunitarios, el estilo de vida, ciertos hábitos cotidianos y algunas enfermedades.

Las afecciones relacionadas con el sistema inmunológico pueden provocar distintos tipos de alopecia tanto en hombres como en mujeres. En estos casos, el organismo identifica por error los folículos pilosos como una amenaza y los ataca, afectando al crecimiento normal del cabello. Es el caso de la alopecia areata, uno de los ejemplos más conocidos de alopecia autoinmune, y que se caracteriza por la aparición de zonas sin pelo en forma de parches. Existen además otras variantes menos frecuentes, como la alopecia cicatricial, que destruye el folículo de manera permanente; la alopecia frontal fibrosante, más habitual en mujeres posmenopáusicas; o la alopecia universalis, que provoca la pérdida total del vello corporal.

El estilo de vida también desempeña un papel importante. El estrés prolongado favorece la alopecia nerviosa. En situaciones de tensión intensa, el organismo libera cortisol, una hormona que altera el funcionamiento de las células responsables del crecimiento del cabello y provoca que muchos folículos entren en una fase de reposo. Como consecuencia, el pelo se debilita y cae con mayor facilidad.

El sedentarismo y la mala circulación sanguínea también pueden afectar al cuero cabelludo, ya que dificultan el aporte de nutrientes a los folículos pilosos. Del mismo modo, la exposición continuada al calor, el uso excesivo de productos químicos agresivos en el cuidado del cabello, o una alimentación pobre en vitaminas y minerales terminan debilitando el pelo.

Por otro lado, algunas enfermedades como la diabetes o los trastornos de tiroides pueden provocar pérdida capilar al alterar la circulación de la sangre o el metabolismo del organismo. Algunos medicamentos tienen como efecto secundario la caída del cabello, suele venir especificado en el prospecto.

Falsos mitos sobre la calvicie.           

Está tan extendida la calvicie en la sociedad, que se han construido todo tipo de explicaciones y teorías rocambolescas para justificarla y para prevenirla.

Hemos empezado el artículo hablando de una de ellas. La de que los hombres con pelo largo se quedan calvos. A estas alturas ya nos podemos haber dado cuenta de que uno no se queda calvo porque haya tenido el pelo largo de joven. Más bien, en la alopecia han influido otros factores, como el genético, el hormonal, y si me apuras, el estilo de vida. Poco ejercicio y una mala alimentación influyen más en que se te caiga el pelo, que el hecho de haber llevado melena.

Relacionado con el punto anterior está la falsa creencia de que si te rapas el pelo, te crecerá con más fuerza y, por tanto, retrasarás o prevendrás la alopecia. Esto no es así, no tiene nada que ver. Si por las causas que hemos visto, te han ido apareciendo zonas donde el cabello te nace más fino o, directamente, no te nace, el hecho de cortar el pelo al máximo no va a hacer que se revitalice. Esta solución lo que puede hacer es que la calvicie pase más desapercibida, ya que no se aprecia tanto el contraste entre las zonas con pelo y sin pelo.

Otra idea errónea es la que dice que los calvos son más varoniles. Que se han quedado calvos por un exceso de testosterona. El fenómeno químico parece más bien el contrario. Las encimas del cuerpo están transformando la testosterona en otra hormona diferente. Esta teoría es, más bien, un consuelo para calvos. Me ha quedado sin pelo, pero soy más varonil. La hombría, si este concepto existe, es independiente a la cantidad de pelo que tengamos en la cabeza.

El mito de Sansón.

Si de mitos estamos hablando, uno que está incrustado en nuestra cultura es el de Sansón, un personaje de la biblia cuyo influjo, aunque de formas diferentes, ha perdurado hasta nuestros días.

Sansón es el personaje más fuerte de la biblia. Mató un león con sus manos y derrotó a un ejército de filisteos con la quijada de un burro. El secreto de su fuerza radicaba en su pelo, que nunca se había cortado. La historia de Sansón aparece recogida en el libro de los jueces, una de las partes del antiguo testamento.

Nos cuenta el periódico Israel Económico que el periodo de los jueces existió en la antigüedad y que es posible que Sansón también existiera, aunque la biblia mitificara y exagerara su historia. Los jueces son anteriores al periodo de los reyes, que se inaugura con David. Su función no era la de impartir justicia, sino que eran líderes populares que encabezaban a su pueblo en la lucha contra la invasión de los filisteos.

Al parecer, Sansón se ganó la confianza de los suyos basándonos en su fuerza bruta, no por sus razonamientos políticos. Cuenta la biblia que Sansón se enamoró perdidamente de una guapa filistea, Dalila, quien entró en la casa de Sansón, y en su alcoba, con la intención de descubrir su secreto. Tras preguntarle varias veces cuál era la razón de su fuerza, una noche mientras dormía, Dalila cortó la larga y espesa cabellera de Sansón.

Al despertar, el hombre capaz de hacer estremecer las columnas de un templo con su fuerza, quedó convertido en un corderito.

La leyenda de Sansón y Dalila tiene muchos matices. Uno de ellos es la irrupción de la figura de la fem fatal, encarnada en Dalila. Pero el aspecto en el que me quiero detener es el de asociar la fuerza con el pelo.

Hoy el pelo no se relaciona con la fuerza, sino con la juventud y la belleza. Cuando nos vamos quedando calvos nos sentimos como un Sansón derrotado. Añoramos aquellos tiempos pasados en los que lucíamos nuestro “pelazo” al viento, y anhelamos recuperarlo para volver a adquirir nuestra esencia. El pelo, para muchos hombres, tiene un valor que va más allá de lo estético.

O te afeitas la cabeza o te haces un implante capilar.   

Cuando la calvicie hace estragos, llega el momento de tomar decisiones radicales. O asumir la situación y defenderla con dignidad, o revertirla por completo.

Ahora con los avances tecnológicos en materia de salud capilar es posible. Rafael Mejías, de Sevilla, que se realizó un implante capilar en Clínica Kalón, una clínica sevillana especializada en tratamiento capilar y medicina estética, y que pone a disposición de sus pacientes los últimos adelantos que se están dando en el sector, dice verse muy contento después haber pasado cuatro meses. Aquella zona de la cabeza que tenía sin nada de pelo, hoy luce con una cabellera fuerte y espesa, y con una apariencia completamente natural.

La alopecia androgénica, de la que hemos hablado en este artículo, es una de las más apropiadas para realizar este tipo de operaciones. Es una operación que no es reversible. El injerto de pelo, que suele provenir de otras zonas de la cabeza del paciente, como la nuca, se adapta a la zona injertada y nunca más volverá a caerse.

Este tipo de operaciones se suelen realizar en clínicas sanitarias, por lo que el especialista realizará un meticuloso estudio del estado del cuero cabelludo, para adoptar soluciones que no dañen su salud.

La otra solución que tenemos es la de asumir nueva apariencia física y lucirla de una manera en la que nos sintamos cómodos y atractivos. Dentro de esta alternativa, la opción que se ha convertido en tendencia es la de afeitarnos por completo la cabeza. Adoptar una estética al estilo Yul Brynner, un actor que ya en 1956 rompió moldes cuando se afeitó por completo el cuero cabelludo para protagonizar la película “El rey y yo”. Brynner, que tenía unas entradas pronunciadas, a partir de esa película, nunca más dejó crecer su cabello. Convirtiéndose de esta manera en uno de los actores con más personalidad del viejo Hollywood y con una belleza diferente.

Tomes la opción que quieras, debes partir de que ya no eres el mismo que cuando tenías 20 años y tu imagen será diferente.

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