En los últimos años, tanto Alicante capital como la costa blanca alicantina han emergido como un destino preferente en la compra de viviendas de lujo, rivalizando con zonas consolidadas como la Costa del Sol malagueña o las Islas Baleares.
El periódico El Español dijo en el 2024 que la provincia de Alicante se convertiría, si no lo era ya, en el destino ideal para comprar casas de lujo en España. Y es que, el mercado inmobiliario de las viviendas exclusivas no para de crecer en la provincia alicantina a un ritmo del 25% anual. Según el portal inmobiliario Idealista, una de cada 10 viviendas que se anuncian en España a un precio de venta superior al millón de euros, se encuentra en la provincia de Alicante.
Idealista subraya que más del 90% de los compradores de este tipo de viviendas son extranjeros. Aparte del clima, España es atractiva en el mercado inmobiliario “Premium” internacional por la relación calidad-precio. Dentro de nuestro país, con unos precios ligeramente inferiores a los de la Costa del Sol y a los de las zonas más exclusivas de Baleares, Alicante ofrece viviendas de esta categoría bastante atractivas.
¿Por qué Alicante?
Hay varias razones que influyen en que Alicante se haya posicionado en las altas ligas del mercado inmobiliario. Una de ellas, sin duda, es que posee una infraestructura turística y urbanística consolidada. Alicante participó en primera línea en el boom turístico que se empezó a fraguar en España en la década de los 60.
Muchas veces se ha puesto a Benidorm como ejemplo de desarrollo urbanístico descontrolado ligado al turismo. Pero igual que Benidorm se orientaba hacia el turismo de masas, otras localidades como el Campello, en los años 80 ya tenía una nutrida comunidad de habitantes extranjeros en su término municipal, principalmente ingleses y alemanes.
El clima es otro de los atractivos del litoral alicantino. Según la página web Sun Fields Europe, Alicante es la ciudad con más de 100.000 habitantes que más horas de sol tiene al año en España. Con picos que se mueven entre las 3.000 y 3.400 horas de sol anuales. La temperatura en la provincia es agradable. Con un microclima soleado, pero suave, y con menor porcentaje de humedad que otras zonas parecidas como Valencia, Murcia o Mallorca.
La orografía es un elemento que vuelve especial el paisaje. La cercanía de la montaña al mar crea parajes que ofrecen unas estupendas vistas y que están siendo utilizados para construir urbanizaciones de lujo.
Digamos que estas son cualidades que ya atesoraba Alicante, y que ha sabido reorientar hacia el turismo residencial de alto nivel con una habilidad admirable.
Pero hay mucho más. Alicante es cultura. Las hogueras, que se celebra en la noche de San Juan, rindiendo tributo a un rito ancestral de los pueblos mediterráneos; las fiestas de moros y cristianos, profundamente arraigadas en gran parte de los municipios alicantinos; y un patrimonio monumental, bien conservado, que atestigua la presencia árabe en la zona y la defensa frente al asedio de los piratas mediterráneos en épocas posteriores.
Alicante tiene una riqueza gastronómica impresionante. Los arroces típicos de la provincia, como el arroz a banda, el arroz con costra o el caldero de arroz, diferentes a la paella valenciana; un rico banco de peces situado frente a sus costas, que ha permitido desarrollar técnicas gastronómicas de conservación como las salazones (ventresca), los secados al sol y los ahumados; y donde encontramos mariscos exquisitos como la gamba blanca de Denia, exclusiva de estas latitudes.
En fin, buen clima, disfrute y calidad de vida, que convierten a la costa alicantina en un paraíso perfecto en el que vivir.
Alicante ciudad.
Alicante capital presenta el encanto de una ciudad de casi 400.000 habitantes. La segunda ciudad más poblada de la Comunidad Valenciana. Una ciudad que tiene todos los servicios: hospitales, universidad, aeropuerto, zonas comerciales, espacios de ocio, instalaciones culturales; pero que se encuentra libre de los agobios y la masificación propia de las grandes urbes.
Aunque en la ciudad se construyan zonas exclusivas, la proximidad a los servicios es un detalle digno de agradecer.
· El centro de la ciudad.
El centro de la ciudad se ha convertido en la milla de oro. La zona comprendida entre la estación de tren, la plaza de los Luceros, el mercado central, la rambla y el puerto se ha transformado en la residencia ideal para aquellas personas que con un nivel adquisitivo medio-alto que no quieren alejarse del corazón de la ciudad.
En esta zona destaca la Avenida Maisonnave, la arteria comercial. Una avenida de anchas aceras donde se encuentran los dos edificios de El Corte Inglés, donde está próximo el FNAC y donde las principales casas de moda tienen ubicada su delegación en la ciudad. El precio de un piso en esta calle se puede situar por encima de los 4.000 € el metro cuadrado. Casi el doble del precio medio de la vivienda en la ciudad.
Esta zona está próxima a la parte más distinguida de la playa, el puerto deportivo, al Teatro Principal de Alicante, fundado en 1847 y a las calles peatonales, plagadas de terrazas y restaurantes, que bordean la zona de la catedral y la casa consistorial.
· La playa de San Juan.
La playa de San Juan, que en los años 90 del siglo pasado aún era un área turística de apartamentos, bungalós y hoteles; casi sin vida durante los meses de invierno, hoy, para algunos alicantinos se ha convertido en uno de los mejores barrios de Alicante en los que vivir. Con todo lujo de servicios y equipamientos que funcionan durante todo el año, y con una alta calidad de vida.
La zona se ha revalorizado en los últimos tiempos, entre otras cosas porque tal y como nos cuentan los agentes de Mar & Golf Homes, una agencia inmobiliaria especializada en la venta de viviendas de alto standing, que fue reconocida en el 2025 como la inmobiliaria líder en la promoción de turismo residencial en la ciudad en la I Gala Turismo de Alicante, en la zona se han construido urbanizaciones de lujo como el complejo Alicante Golf. 115 casas y pisos que bordean un campo de golf de 18 hoyos, diseñado por Severiano Ballesteros, con un recorrido de 6270 metros.
La playa de San Juan está viviendo una frenética actividad constructora, que está remodelando la zona y donde se están levantando promociones de obra nueva de modernas villas de lujo que están transformando el paisaje de esta conocida playa alicantina.
· El Cabo de Las Huertas.
El Cabo de Las Huertas, situado encima de una montaña que se asoma al mar, entre la playa de la Albufereta y la Playa de San Juan, ha sido siempre, y continúa siendo, la zona más exclusiva de Alicante.
Por sus estupendas vistas fue el lugar escogido para construir villas de lujo a finales del siglo pasado. Por sus calas rocosas de aguas cristalinas, como Cala Palmera y Cantalares, ofrece un entorno paradisiaco y tranquilo para practicar el senderismo o el snorkel (submarinismo a pulmón).
Esta zona, rodada de vegetación autóctona, no ha parado de crecer en los últimos años. Tanto en extensión, con la construcción de nuevas villas, como en población. En los últimos 10 han años han pasado de unos 15.000 vecinos empadronados a 17.000. Encontrando entre su vecindario a personas de diferentes nacionalidades.
En el auge del turismo de lujo, que está experimentando Alicante, las casas de esta urbanización se han revalorizado. Muchos ven este barrio como un lugar excepcional en el que invertir. Una villa en el Cabo de Las huertas puede reportar grandes beneficios en el caso de que se opte por venderla, hasta que se produce ese momento, el propietario puede vivir en ella, en un entorno tranquilo y acogedor.
La Costa Blanca.
La Costa Blanca abarca prácticamente todo el litoral de la provincia de Alicante, pero es el norte de la misma, la comarca que se conoce como la Marina Alta, en la que encontramos ciudades como Denia, Jávea o Calpe, la que está aglutina la mayor parte de la oferta inmobiliaria de lujo.
Son municipios que por lo escarpado del terreno, muchos de ellos tienen la montaña pegada a la costa, no pudieron vivir en su día un desarrollo urbanístico tan intenso como que vivió Benidorm y Torrevieja. Sin embargo, estas zonas montañosas ofrecen unas vistas estupendas, que los constructores de la zona han sabido aprovechar para edificar allí chalets y villas de mayor calidad. Estos son algunos de sus municipios más destacados:
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Denia.
Con algo más de 47.000 habitantes, Denia es la ciudad de España con menos de 50.000 habitantes que más turistas recibe en verano. En agosto, la población de la ciudad se llega a quintuplicar.
En los años 60, Denia vive en primera persona el boom turístico del país. En esa década, la población de la ciudad pasa de 12.000 personas a 16.000. Por su proximidad a Madrid, es una de las playas que más cerca se encuentran de la capital española, durante mucho tiempo ha acogido un turismo nacional y popular, de un nivel adquisitivo medio.
Sin embargo, en las últimas décadas se ha centrado más en atraer un turismo de mayor calidad. Todo eso, al mismo tiempo, que consolida una significativa comunidad internacional compuesta por residentes provenientes de otras zonas del mundo, principalmente del centro de Europa. En Denia viven 2.619 alemanes.
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Altea.
Altea es uno de los municipios costeros más bellos de Alicante. Un pueblo de poco más de 25.000 habitantes que ha sabido aprovechar sus encantos naturales y patrimoniales para atraer una población extranjera de alto nivel adquisitivo. Hoy, el 34% de su población no es española. De entre ellos destaca la comunidad británica, y los ciudadanos de Europa del Este, principalmente, rusos. En altea se construyó la primera iglesia ortodoxa rusa de nuestro país, San Miguel Arcángel. Financiada íntegramente por los fieles y construida con materiales que se trajeron expresamente desde los montes Urales.
El pueblo de Altea está levantado sobre la ladera de una montaña que conecta la playa con la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, una iglesia del siglo XVI, con dos cúpulas de cerámica azul, que formaba parte de una fortaleza que protegía la ciudad. Las casas de las calles que trepan por la ladera son de un blanco inmaculado.
Altea está rodeada por la Sierra de Bernia. Una cadena montañosa de unos 11 kilómetros de longitud que discurre paralela a la costa. En esta sierra es donde se están construyendo las villas y urbanizaciones de lujo que se venden en el municipio.
Como sucede en toda la comarca, en Altea hay instaladas inmobiliarias extranjeras que venden y alquilan villas en sus países de origen.
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Calpe.
A la sombra del Peñón de Ifach, un islote situado frente a la costa, se levanta esta ciudad costera alicantina que ha vivido una evolución parecida a la de Denia. Ha pasado de atraer un turismo popular a especializarse en el turismo de lujo internacional.
Muestra de ello es que Calpe, con una población residente de poco más de 25.000 habitantes y 23 km cuadrados, concentra 3 restaurantes de estrella Michelín, entre ellos el único restaurante italiano galardonado con esta insignia en España, el Oribianco, dirigido por el reputado chef Ferdinando Benardi.
Este es un hecho inaudito. Ni Guipúzcoa, cuna de la alta cocina vasca, tiene tal densidad de restaurantes clasificados entre los mejores del mundo.
La revista mexicana Espacio Mex define Calpe como la milla de oro de la alta cocina en España.
En la Marina Alta hay una gran tradición gastronómica, pero el hecho de que Calpe haya concentrado tal cantidad de talento culinario obedece más bien al tipo de turismo y de residentes que ha conseguido atraer la ciudad. Un turismo que busca la excelencia y que no tiene reparos en sufragarla.
Como vemos, Alicante y su provincia han virado gran parte de su economía hacia un sector altamente lucrativo.

