Los autónomos tenemos cada vez más opciones de financiación.

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Trabajador autónomo

La financiación es la principal preocupación para abrir un negocio o establecerse como autónomo. Es este sentido, tenemos buenas noticias para ti. Los autónomos disponemos cada vez de más fuentes de financiación. Métodos que se salen de la financiación bancaria, que continúa siendo el recurso más habitual. Te hablamos de algunas de ellas.

El autoempleo es el anhelo de muchos profesionales. Una idea sugerente. ¿A quién no le gustaría ser su propio jefe y trabajar en sus propios proyectos? Sin embargo, es una opción que tiene sus trabas y entraña sus riesgos. Todos los proyectos de autoempleo, todos, aunque haya gurús que te digan lo contrario, requieren una inversión inicial. Un capital del que a menudo no disponemos. Por otro lado está la necesidad de mantenernos hasta que el negocio empiece a dar beneficios, que nunca es inmediato. La financiación es, por tanto, una necesidad acuciante para los autónomos.

El día que decidí pasar de trabajador por cuenta ajena a ser autónomo, fue a raíz de que me propusieron el traspaso de un negocio, que tenía que ver con el trabajo que realizaba entonces. Sabía que podía funcionar, pero no tenía el dinero para pagar el traspaso y poner en marcha el negocio.

Hice, lo primero que hace todo el mundo. Acudí al banco donde tenía la hipoteca de mi casa y le pedí un crédito personal al director de la sucursal. La decepción fue supina. El director del banco me negó el préstamo.

Meses más tarde, mi empresa me propuso coger una franquicia. Era un nuevo modelo de negocio que pensaban poner en marcha. Me despidieron y lo arreglaron todo para que pudiera capitalizar el paro. He de decir que este trámite lo pude salvar con éxito gracias al apoyo de mi asesor, el mismo que contraté para que me llevara la seguridad social y los impuestos de negocio.

Aquello pasó hace más de 20 años. Hoy tenemos más opciones de financiación que entonces. Te voy a comentar algunas de ellas.

Cómo obtener financiación bancaria.   

La financiación bancaria es el recurso más recurrente. Es la primera puerta que tocamos cuando queremos poner en marcha un negocio. Los bancos son cada vez más reticentes a financiar a los autónomos. Deben tenerlo muy claro para apoyarte.

Pasado el tiempo, me he dado cuenta de que cuando acudí a mi banco, lo hice rematadamente mal. No puedes pedir una reunión con el director de la sucursal y pedirle un préstamo bancario sin más, comentándole la idea de tu proyecto. Necesitas aportar documentos que apoyen su fiabilidad.

De entrada, debes presentar un plan de negocio. Una simulación realista que refleje los gastos y entradas que va a tener tu empresa. El sistema de funcionamiento que va a seguir el negocio, en especial, durante los primeros años de existencia. Debes hacerlo partiendo de unas condiciones normales, tirando a malas. Y debes expresarlo de manera abierta. Desde luego, tú esperas que tu negocio funcione mucho mejor de lo que indicas en el documento, pero debes transmitir la sensación al banco de que podrás afrontar los pagos incluso en el peor escenario.

No debes convencer al banco de que apueste por tu proyecto. Eso es perder el tiempo. Solo debes dejarle claro que el dinero que te ha dado lo va a recuperar sin problemas.

La otra documentación que debes presentar es un conjunto de facturas preforma que recojan dónde vas a gastar el dinero que ellos te van a dar. Debes pedir una factura al propietario del local, que refleje el pago del alquiler y los primeros gastos, una factura a tus proveedores y una estimación de otros pagos de suministro partiendo de gastos reales.

Con toda esta documentación, que debes enseñar y comentar en tu banco, es más fácil conseguir financiación, pero si no la consigues, tienes más opciones.

La capitalización del paro.  

Más de 50.000 personas capitalizan el paro cada año para emprender. La revista Recursos Humanos Digital informa que el año pasado, solo en el mes de mayo, 7.233 personas capitalizaron el paro para hacerse autónomo. Es un 13% menos que el año anterior, pero sigue siendo una fuente de financiación considerada por los futuros autónomos.

La capitalización del paro consiste en cobrar todo el dinero de la prestación a la que tienes derecho, mediante un pago único. Para ello, lógicamente, tienes que tener derecho al cobro de una prestación por desempleo, no a un subsidio. Lo puedes hacer en cualquier momento, pero lo más recomendable es hacerlo antes de recibir el primer pago y si tienes una cantidad considerable de meses de paro. Lo ideal es tener el máximo, los dos años de paro.

Para solicitar la capitalización del paro debes tener pendiente el cobro de al menos 3 mensualidades y no haber pedido el pago único en los últimos 4 años.

La capitalización del paro la gestiona el SEPE, el Servicio Público de Empleo Estatal, los mismos que pagan la prestación. Para pedir el pago único debes justificar para qué lo quieres, por lo que es recomendable acudir con un plan de negocio.

El trámite es más rápido, si cabe que la financiación bancaria. Con un par de visitas, con cita previa, en la oficina de empleo que te corresponde por tu domicilio se suele resolver. En la primera visitas rellenas el formulario de solicitud y en la segunda presentas la documentación requerida y estudian tu caso.

Si aprueban la solicitud, en unos pocos días, tienes el dinero ingresado en la cuenta. La capitalización del paro es una de las fuentes de financiación más solicitada por emprendedores que se quieren dar de alta de autónomos con edades de entre 35 y 45 años.

Anticipo de facturas.

La compañía de seguros CESCE habla del anticipo de facturas, también conocido como “factoring” como una de las fuentes de financiación no bancaria que más popularidad está alcanzando en los últimos tiempos. Un recurso que provee de liquidez inmediata a empresas y autónomos.

El anticipo de facturas es una herramienta que permite a autónomos y empresas disponer de forma inmediata del dinero correspondiente a facturas que aún no han sido pagadas por sus clientes. En lugar de esperar los plazos habituales de cobro, que pueden alargarse 60, 90 o incluso 120 días, el profesional puede adelantar ese importe a través de una entidad financiera a cambio de una comisión. De este modo, se transforma un ingreso futuro en liquidez inmediata.

El funcionamiento es sencillo. El autónomo presenta la factura emitida a la entidad financiera, que se encarga de analizar la solvencia del cliente que debe pagarla. Este aspecto es clave, ya que la operación se basa principalmente en la capacidad de pago del deudor, no en la situación financiera del propio autónomo. Una vez validada la operación, la entidad adelanta total o parcialmente el importe de la factura, permitiendo al profesional disponer de ese dinero sin tener que esperar al vencimiento.

Este sistema aporta ventajas importantes, especialmente en términos de liquidez. Muchos autónomos se enfrentan al reto de tener que asumir gastos inmediatos, como pago de impuestos, cuotas a la seguridad social, pagos a  proveedores o incluso salarios, mientras sus ingresos llegan con retraso. El anticipo de facturas ayuda a equilibrar ese desfase.

Otro beneficio relevante es que este tipo de financiación no suele computar como deuda en registros como la CIRBE, un registro de morosos que utilizan los bancos. Lo que facilita el acceso a otras posibles vías de financiación. Además, al no depender directamente del historial crediticio del autónomo, puede ser una solución viable incluso en situaciones donde el acceso al crédito convencional es más complicado.

Existen otras fórmulas similares, como el descuento de pagarés o el anticipo de contratos, que funcionan de manera parecida, así como el confirming, que permite adelantar pagos a proveedores bajo condiciones pactadas. Sin embargo, el anticipo de facturas destaca por su rapidez y flexibilidad.

Se trata de una herramienta eficaz para mejorar la gestión financiera del autónomo, aportando liquidez inmediata, reduciendo la incertidumbre en los cobros y facilitando una planificación más segura del negocio.

El Crowdfunding.

El Crowdfunding o micromecenazgo es un sistema de financiación al que han recurrido con frecuencia los artistas y el sector de la cultura y que se está extendiendo con éxito a otros sectores, como el Crowdfunding inmobiliario o la financiación  start ups.

Consiste en recoger pequeñas aportaciones de particulares o de otras empresas, que apuestan por el proyecto, a cambio, por lo general de alguna contrapartida futura. Este beneficio puede consistir en recibir el producto cuando esté terminado, cosa que sucede en las obras de arte, o una participación en beneficios.

Este método de financiación está cogiendo tanto auge que como cuenta la aseguradora Generali, ya existen plataformas digitales que se encargan de gestionarlo.

Estas plataformas, algunas de ellas bastante conocidas como Patreon o Verkami, funcionan como una especie de marketplace de proyectos. Agrupando los proyectos por categorías. Los mecenas e inversores van informándose de cada uno de ellos, ven la contrapartida que reciben por financiar el proyecto e ingresan sus fondos. Todo ello de manera digital. Con un par de clics.

Estas aportaciones pueden ser puntuales o recurrentes. Pudiendo el autónomo, con la segunda opción, disponer de una entrada estable de fondos que le permite ir avanzando en su actividad.

Estas plataformas disponen de una nutrida cartera de inversores que facilitan al autónomo obtener financiación sin tener que estar pendiente de llamar a amigos, familiares y conocidos para recabar apoyo económico. Resulta también interesante, porque el proyecto llega a otras personas que están fuera del ámbito inmediato de influencia del emprendedor. Lo que, indirectamente, difunde su trabajo.

Como es lógico, las plataformas cobran una comisión por la gestión, pero a cambio de ello, el autónomo no tiene que estar pendiente de captar colaboradores, ni de cobrarles. Recibe la financiación directamente en su cuenta.

Subvenciones públicas.

Cuentan los gestores de Next Avalon, una agencia que se dedica a buscar y gestionar subvenciones para empresas y autónomos en todo el territorio español, que los autónomos disponen de una gran cantidad de subvenciones públicas que en la mayoría de las ocasiones no se benefician de ellas por desconocimiento.

Una de las subvenciones más conocidas es el Kit Digital, una ayuda financiada con fondos europeos Next Generation que busca impulsar la digitalización de pequeños negocios. Está dirigida a autónomos y empresas de hasta 50 trabajadores, y puede alcanzar hasta 12.000 euros según el tamaño del negocio. Esta subvención permite financiar la creación de páginas web, tiendas online, herramientas de gestión o estrategias de marketing digital. Su tramitación se realiza a través de agentes digitalizadores acreditados, que se encargan de aplicar las soluciones tecnológicas.

Otra ayuda relevante es la subvención para la formación, que cubre hasta el 75% del coste de cursos destinados a mejorar las competencias del autónomo, con un límite aproximado de 3.000 euros. A cambio, se exige mantener la actividad durante un periodo mínimo, generalmente de tres años. En una línea similar, la subvención financiera ayuda a reducir el coste de préstamos destinados a inversiones como maquinaria, locales o equipos. En este caso, la administración puede asumir parte de los gastos de adquisición.

También destacan las ayudas para asistencia técnica, que subvencionan servicios externos como estudios de viabilidad, consultoría o apoyo en la gestión empresarial. Estas pueden cubrir hasta el 75% del coste, con un límite cercano a los 2.000 euros, y suelen ser gestionadas por las comunidades autónomas, que determinan los servicios subvencionados.

En el ámbito territorial, existen programas específicos como las ayudas para impulsar la actividad en zonas rurales. Estas subvenciones pueden alcanzar hasta 200.000 euros por proyecto y cubrir un alto porcentaje de la inversión, especialmente si están vinculadas a la digitalización, la sostenibilidad o la creación de empleo en municipios pequeños.

Para quienes inician su actividad, hay ayudas al autoempleo que complementan medidas como la tarifa plana de la cuota de autónomo. Algunas comunidades ofrecen subvenciones directas para cubrir gastos de constitución del negocio que pueden superar los 6.000 euros.

Como ves, son varias las vías de financiación que tenemos los autónomos. Es interesante investigar varias de ellas y no jugarnos todo a una sola carta.

 

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