Estos son algunos impuestos especiales que pagas cuando compras.

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Impuestos indirectos

¿Sabías que entre un 26 y un 36% del recibo de la luz se va en impuestos? ¿O qué 1,30€ euros de una botella de vino de 7 euros, que compras en el supermercado, son impuestos indirectos? Cada vez que compramos pagamos impuestos, es el IVA, pero además, para algunos productos hacemos un pago adicional. Son los impuestos especiales. Un asunto que nos afecta como consumidores, pero que también atañe a fabricantes, distribuidores y tiendas. Te hablamos de ellos.

El blog de la empresa energética Repsol explica que el suministro eléctrico está sujeto a dos impuestos, el IVA, que tiene un tipo impositivo estándar del 21% y el IEE (Impuesto Especial sobre la Electricidad) que tiene un gravamen del 5,11% sobre el consumo eléctrico y la potencia contratada.

El IEE se aplica solo sobre estos dos conceptos de la factura de la luz, pero el IVA se calcula sobre el cómputo global de la factura, impuesto especial incluido. Por lo que sumados los dos impuestos, pagamos más de un 26% de lo que pagaríamos si la luz estuviera exenta de tributación.

El blog La Vida entre Vinos hace un curioso ejercicio. Desmenuza los impuestos que pagamos sobre una botella económica de vino que compraríamos en cualquier supermercado por 7 €. El vino está sujeto al Impuesto Especial de Bebidas Alcohólicas, que en el caso de esta bebida son 0,08 € por botella. El 21% del precio final de venta al público es el IVA. Por lo que por esa botella de vino en concreto estamos pagando 1,29 € de impuestos. Si no pagáramos impuestos, la botella saldría por 5,71 €.

Este impuesto no es igual para todas las bebidas alcohólicas. Como regla general, a mayor graduación del licor, mayor tipo impositivo se le aplica.

Aparte del impuesto a la electricidad y del Impuesto Especial a Bebidas Alcohólicas, los consumidores pagamos impuestos por la gasolina, por los envases de plástico no reciclables, por el tabaco y por los vapeadores. Te hablamos de todos ellos.

Impuesto especial sobre las bebidas alcohólicas.

A cada licor se le aplica un tipo impositivo diferente. La página web administracion.gob, dependiente del Ministerio de Hacienda, explica que el porcentaje de impuestos se calcula teniendo en cuenta la graduación alcohólica de la bebida y su nivel de elaboración.

Así, por ejemplo, la cerveza, que solo depende de una fermentación, paga un impuesto de entre 2,75 € y 13,76 € por hectólitro, en función de los grados de alcohol que tenga.

Los licores intermedios como el vermut o el vino oloroso, pagan en impuestos una cantidad de 38,48 € por hectólitro de alcohol, si tienen una graduación inferior a 15º y 64,13 si es superior.

Para los licores destilados como el ron, la ginebra o el whisky, el impuesto es de 958,94 € por hectólitro de alcohol puro. Así, por ejemplo, una botella de un litro de whisky estándar, que tiene una graduación del 40%, pagaría 0,4 x 9,5894, lo que da lugar a un impuesto de 3,83 € por botella. Al que luego se le añade el IVA.

Los abogados de Ejaso, un despacho de abogados ligados a la producción, con más de 40 años asesorando a empresas y a industrias y que tienen oficinas en más de 10 ciudades de España y Portugal, explican en su web que la gestión de este impuesto es compleja. Los fabricantes de bebidas alcohólicas tienen que llevar una gestión de impuestos específica y los establecimientos donde se venden necesitan un código CAE, concedido por la Agencia Tributaria. El control del Estado sobre estos productos es exhaustivo.

Los impuestos a hidrocarburos.

El servicio Verifica de RTVE se hace una pregunta: ¿Cuánto pagamos en impuestos cada vez que llenamos el depósito de nuestro vehículo en una gasolinera? El resultado deja los pelos de punta. Durante el 2025, entre el 47% y el 50% del precio de la gasolina fueron impuestos.

Regresando de nuevo a las explicaciones oficiales que da la página gubernamental «administración.gob»; el tipo impositivo sobre los hidrocarburos se calcula teniendo en cuenta el licuado y la composición de petróleo que tiene el producto final. Así, por ejemplo, la gasolina sin plomo tiene un Impuesto Especial de 0,472 € por litro; mientras el Gasóleo tipo A para automoción paga 0,379 € por litro. A esto hay que añadir siempre el IVA del 21%, que se aplica sobre el precio total.

José María Peláez, portavoz de la Asociación de Inspectores de Hacienda, explica que los impuestos sobre los hidrocarburos los cobra el Estado. Del dinero recaudado, un 50% va a parar a las comunidades autónomas, y un 58% son Impuestos Especiales.

No hay que olvidar que las comunidades autónomas tienen la potestad de adjudicar un impuesto extra a los hidrocarburos, lo que hace que en algunas comunidades autónomas se paguen más impuestos por repostar que en otras.

Al precio final del combustible se le aplican una serie de tasas adicionales, como la aportación al Fondo Nacional de Eficiencia Energética, la tasa de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia o la Cuota para las Reservas Estratégicas. Lo que hace que la presencia de impuestos en los hidrocarburos tenga tanto peso.

El gobierno tiene la potestad de ir variando el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, y de hecho, lo hace. Inés Cardenal, de la Asociación de la Industria del Combustible, remarca que cuanto más peso tiene en el precio final el coste del petróleo, menos peso tienen los impuestos. Con la actual guerra de Irak, el precio del crudo se ha disparado, lo que se está traduciendo en una mayor carestía de los combustibles. Y, sin embargo, al funcionar Hacienda con cantidades fijas, el porcentaje de los impuestos es menor.

El impuesto sobre envases de plástico no reciclado.

Este impuesto es un impuesto indirecto que estableció el gobierno con la intención de reducir el uso de plásticos en la industria y en la vida cotidiana. La página web The Circular Campus señala que este impuesto se aplica a todo tipo de envases, ya sean de uso industrial, fletes para el transporte, envases de alimentos, bolsas, etc.

Tiene un tipo fijo de 0,45 € por kilo de plástico no reciclado. En envases que utilizan plástico reciclado de manera parcial, que son una parte de los envases que se presentan como envases de plástico ecológico, pagan el impuesto de manera proporcional al contenido de plástico reciclado que tengan. Unas botellas de plástico para bebida, que contenga un 50% de plástico reciclado, pagarán en impuestos 0,225 € por kilogramo de envases producidos.

El impuesto se aplica a las empresas responsables de introducir estos envases en España. A los fabricantes, a los importadores o a distribuidores internacionales que operan en la Unión Europea. El impuesto lo pagan, por tanto, las empresas. Lo que no quiere decir que luego no lo repercutan en el precio final de los productos que compra el consumidor.

La aplicación de este impuesto contrae una serie de obligaciones para las empresas que introducen los envases de plástico. Obligaciones, que en caso de no cumplirse, son constitutivas de sanción económica administrativa. La empresa que introduce los envases debe inscribirse en un registro especial de la comunidad autónoma donde tenga su sede fiscal. Debe presentar un documento o etiqueta donde refleje el porcentaje exacto de plástico no reciclado que contengan los envases y en la primera factura, la de la venta de los continentes, debe desglosar el importe del Impuesto Especial. Desglose, que ya no es necesario que aparezca, por ejemplo, en los tickets o facturas que se expiden al consumidor final.

Impuestos sobre la Electricidad.

Este es un impuesto enfocado al consumo, que se aplica en la fase final de distribución de la energía eléctrica, en la fase de comercialización. Por tanto, no afecta ni a la producción, ni a al transporte de la electricidad.

La página web de Endesa señala que se trata de un tipo fijo del 5,11% que se calcula sobre el consumo y sobre la potencia contratada. La empresa comercializadora sumará la potencia y el consumo del cliente y lo multiplicará por 0,51.

Solo afecta a estos dos conceptos. Nunca se puede aplicar a otros servicios contratados como el mantenimiento o el alquiler del contador, que pueden aparecer en nuestra factura de la luz.

En el recibo de la luz suelen aparecer cargos regulados y peajes, que encarecen el precio final, y que no son impuestos, pero muchas veces se confunden con ellos. Estos son gastos que hacen referencia al uso de la red eléctrica, al mantenimiento de la misma o a los costes de distribución.

Sobre la suma de todos los conceptos, se aplica el 21% de IVA.

Endesa también explica como el recibo de gas natural también está sujeto a impuestos especiales. En este caso, el Impuesto sobre Hidrocarburos. Este impuesto se aplica directamente sobre el consumo, y en el caso del gas natural de uso doméstico (calefacción, agua caliente, cocina) es de  0,00234 € por cada kWh gastado.

Algunos ayuntamientos suman al recibo del gas un canon fijo que se puede cobrar una vez al año o desglosarlo en los recibos mensuales. Es una cantidad que hace referencia al mantenimiento de las instalaciones, y que es independiente del consumo realizado.

Como empresas comercializadoras, los operadores energéticos cobran estos impuestos a los consumidores y luego lo transfieren al Estado a las administraciones autonómicas o locales correspondientes.

El impuesto al tabaco.  

El tabaco es un asunto controvertido. Mientras las autoridades sanitarias restringen cada vez más el consumo del tabaco y alertan de lo peligroso que es para la salud, la empresa Altadis, una de las principales tabacaleras españolas, subraya que entre un 60 y un 80% del precio de una cajetilla de cigarrillos se va en impuestos. Esto lo podemos comprobar si sumamos los impuestos especiales al tabaco, con el 21% de IVA que se calcula sobre el precio final, impuestos incluidos. El tabaco es una importante fuente de financiación pública.

Para comprender como funciona el impuesto especial sobre el tabaco hay que recurrir, de nuevo, a la web «administración.gob». Este impuesto se calcula mediante una fórmula combinada que tiene en cuenta el precio de venta al público y las unidades. Y que, además, fija unos baremos para cada tipo de producto.

Para los cigarrillos se cobra en impuestos especiales un 48,5% del precio, más 33,5 € por cada 1.000 unidades.

Partiendo de un paquete de cigarrillos de 6 €. Si le quitamos el IVA, el precio es de 4,74 €. En impuestos especiales se pagan 2,30 + 0,067. Lo que viene a ser 2,36 € (sin IVA) y 3,66 (con IVA). En este caso concreto, los impuestos son un 61% del precio final.

Para los cigarros, los puros, el tipo impositivo es menor. Solo se paga un 15,8% del precio, más el IVA, claro.

En el tabaco para liar, el impuesto indirecto grava 37,63% del precio de venta al público, más 33.4 € por kilogramo de picadura.

La alternativa al tabaco tradicional, el váper, tampoco está exento de impuestos indirectos. Los abogados de Ejaso, que conocen bien el tema, ya que son expertos en Impuestos Especiales, indican en el blog de su página web que los impuestos, incluido el IVA, encarecen de media un 45% el precio de los líquidos para vapear.

En formatos pequeños el impuesto indirecto suele implicar un sobrecoste de 1,5 €; mientras que en los formatos más grandes puede llegar a suponer un aumento de 20 € sobre el precio final.

Para estos productos, Hacienda establece diferentes tipos impositivos. En función del porcentaje de nicotina que contengan o de su estado: líquido o sólido.

Para los líquidos con menos de 15 mg de nicotina por ml se aplica un impuesto de 0.15 € por mililitro. Si el líquido tiene un contenido en nicotina superior, pagará en impuestos 0,20 € por mililitro. En las bolsas de nicotina y otros productos se aplica un impuesto de 0,10 € por gramo.

En todos estos productos que hemos visto, cada vez que compramos, pagamos impuestos especiales.

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