La arquitectura moderna está marcada, en gran medida, por la sobriedad, el minimalismo y la integración en el entorno, ya sea urbano o natural. Rasgos donde el estilo industrial encaja a la perfección, y donde el hierro es uno de sus materiales principales. Tanto es así, que este estilo lo encontramos con frecuencia en la construcción de edificios de viviendas.
En este artículo, más que de un producto destacado, vamos a hablar de un estilo de diseño y de un material, el hierro, con una importancia relevante en la arquitectura actual.
Los expertos señalan el Cristal Palace, levantado en el Hyde Park de Londres con motivo de la primera Exposición Universal de la historia, celebrada en 1851, como el origen del estilo industrial. Se trataba de un imponente edificio transparente formado por cristal y estructuras de hierro, que pretendía reflejar el poderío tecnológico y político del imperio británico. Su diseñador, el arquitecto Joseph Paxton, volcó en él todos sus conocimientos sobre la construcción de invernaderos. El Palacio de Cristal pereció fruto de las llamas en un incendio que se produjo en 1936, pero sirvió de referencia para la construcción de edificios similares, como el Palacio de Cristal de Madrid (en el parque del retiro) y creó el precedente del uso de materiales propios de la construcción de infraestructuras industriales en la arquitectura de uso civil.
Otro de los edificios de referencia del estilo industrial es la remodelación del Matadero Municipal de Madrid, en el barrio de Legazpi, convertido hoy en un gran centro cultural donde tiene su sede la Compañía Nacional de Danza, alberga la colección estable de la Fundación ARCO y encontramos teatros, bibliotecas, cines y salas de exposiciones. Un ejemplo de una de las tendencias dominantes en el estilo industrial. Que consiste en la transformación de edificios destinados a la producción en espacios de uso ciudadano.
Pero el estilo industrial, y el hierro, como uno de sus protagonistas, van más allá. Hoy los podemos encontrar en la construcción de viviendas, dándole un aire moderno y desenfadado a los espacios privados que habita el hombre.
El loft neoyorquino.
Si pensamos en viviendas de estilo industrial, un ejemplo que se nos viene a la cabeza son los lofts de Nueva York. Los hemos visto tantas veces en el cine que se han incorporado al subconsciente colectivo.
Son esos apartamentos en los que se accede por medio de un montacargas, que hace las veces de puerta de entrada a la vivienda, y que muestran un espacio diáfano de ladrillo y metal, donde se entremezclan todas las dependencias de la casa: la concina, el salón, el dormitorio.
Este tipo de vivienda, más que una propuesta de vanguardia, fue una salida provisional para intentar alojar el aumento de población que vivió esta ciudad norteamericana a principios del siglo XX.
Hasta finales del siglo XIX, Nueva York era una ciudad industrial. En el periodo de entreguerras, principalmente en la década de los años 20, la ciudad se convierte en la capital financiera del mundo y la industria se desplaza al estado vecino de New Jersey.
Con este cambio de rol, tiene que albergar a trabajadores que trabajaban para la banca, para la bolsa, en la construcción y en los servicios, que por la cercanía a Manhattan, estos antiguos almacenes, localizados cerca del puerto, resultan atractivos para albergar a esta nueva población. Por esta razón, los talleres se parcelan en apartamentos y se convierten en viviendas sin efectuar una gran remodelación.
Uno de los colectivos que pasan a ocupar estos lofts son los artistas. Al calor del dinero, Nueva York se transforma también en la capital artística del planeta. Coge el relevo de París. Los magnates de las finanzas ven en el arte contemporáneo un valor seguro en el que invertir. Por esta razón, pintores, escultores y artistas, en general, ocupan estos lofts para ubicar allí su casa-taller.
Viviendas de estilo industrial en la actualidad.
Las viviendas de estilo industrial continúan vigentes. Como lo pone de manifiesto la web sobre arquitectura Arch Daily.
Un ejemplo de ello lo encontramos en una vivienda unifamiliar de 285 metros cuadrados ubicada en la región de Silesia, en Polonia. Se trata de una casa construida en ladrillo rojo, con las zonas comunes (salón, comedor y cocina) que quedan a la vista, puesto que sus paredes la conforman dos gigantescas vidrieras de cristal y aluminio, que permiten la entrada de la luz solar por el este y el oeste.
Visto desde fuera parece una fábrica o una nave industrial. El arquitecto señala que se inspiró en un granero moderno para construirla. Sin embargo, se trata de una vivienda de lujo donde los espacios abiertos constituyen la tónica dominante.
Es, además, una vivienda sostenible. Su orientación, sus techos altos y el uso planificado de cristaleras y ventanas, permiten aprovechar al máximo la luz solar, para iluminar el interior de la vivienda y para mantenerla caliente, rediciendo el uso de energía.
Otra casa interesante de estilo industrial la vemos en Vijayawada, India. En este caso, la vivienda está inspirada en las tiendas antiguas, que tenían la vivienda del tendero encima del comercio. Para diseñarla, el arquitecto se inspiró en un taller de relojería. Cuando pasas por la fachada, a pie de calle, parece que vas a pasar por la puerta de una tienda. En el primer piso, con ventanales metálicos seguidos, estaría el taller y en la segunda planta la vivienda del propietario del negocio. Sin embargo, todo el edificio es una casa unifamiliar. Sin ninguna función comercial. Una manera de mimetizarse en una tradicional calle de tiendas de una ciudad cualquiera de la India.
El hierro es el material protagonista.
En este estilo arquitectónico, el hierro es uno de los materiales principales. Así lo destacan los carpinteros de Alumifyl, una carpintería metálica de Madrid, abierta desde 1988 y que ha colaborado en interesantes proyectos como la remodelación del Santiago Bernabéu o la Casa de los Arroyos, con un marcado estilo industrial, en el municipio de El Escorial. Según nos cuentan, la demanda de grandes puertas y ventanas de hierro, se ha disparado en los últimos tiempos.
El hierro lo asociamos más a la industria que otros materiales como el acero o el aluminio que, igualmente, soportan grandes cristaleras. Aporta ese aspecto de fortaleza, consistencia y durabilidad que pretendemos obtener cuando recurrimos a este estilo arquitectónico.
Este metal es uno de los materiales preferidos por aquellos arquitectos, que aunque se muevan en el estilo industrial, quieren darle a sus creaciones un toque artístico. La maleabilidad y ductilidad del hierro permite trazar con él arcos de medio punto para enmarcar grandes ventanas o retorcerlo y crear formas caprichosas que permiten incorporar elementos escultóricos.
El hierro, además, contribuye a crear estructuras diáfanas y luminosas, cuando lo combinamos con el cristal, que contrasta con la sombra y sobriedad que aporta el hormigón. Una combinación: hierro, cristal y hormigón, abrazada por muchos arquitectos y diseñadores que defienden el estilo industrial como una seria opción estética en las viviendas actuales.
El hierro lo vemos sobre todo en exteriores, o en bigas y columnas que aunque estén en el interior se dejan a la vista, mientras otros metales como el acero inoxidable gana protagonismo en el diseño de interiores.
Tendencias.
La revista Arquitectura & Diseño nos muestra que el estilo industrial tiene plena vigencia en nuestros días. Pero como sucede con otros estilos de diseño, como el minimalismo, está viviendo una cierta evolución. Transformación que podemos apreciar en las tendencias que cogen fuerza en los últimos años.
Una de ellas es el empleo de techos altos, con grandes ventanales que cubren toda la pared, y con dos o tres alturas en los laterales. La nave central normalmente la conforman las zonas comunes, como el comedor y el salón. Que a su vez actúa como distribuidor de la casa. Igual que hacia el patio en la arquitectura tradicional mediterránea. Estos grandes ventanales permiten iluminar toda la vivienda con luz solar.
La incorporación de plantas y elementos vegetales dentro de la decoración industrial es otra de las tendencias en alza. Los grandes techos nos permiten introducir dentro de la casa plantas de gran altura. De las vigas metálicas podemos colgar enredaderas o plantas colgantes que crean un efecto visual que suaviza la rudeza del hormigón, el metal y el ladrillo. Es como si la naturaleza recuperara el espacio que le ha robado el hombre; eso sí, siempre de una manera controlada.
La adaptación de edificios industriales en viviendas es otra de las tendencias que está cogiendo fuerza. Lo hemos empezado viendo en edificios civiles como el Matadero de Madrid, pero lo cierto es que no son pocos los talleres o garajes que se han reconvertido en atractivos lofts tras cumplir los requisitos de habitabilidad.
Hay quien piensa que el estilo industrial es el presente y el futuro de la arquitectura. Un estilo que conecta con el espíritu práctico de la sociedad actual y que puede funcionar como un interesante recurso para resolver los problemas de vivienda que tanto nos preocupan en la actualidad.

