Una visita a la Villa de Madrigal de las Altas Torres es todo un lujo

Una visita a la Villa de Madrigal de las Altas Torres es todo un lujo

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23 octubre, 2020

Desde hacía un tiempo mi pareja y yo, amantes de todo lo relacionado con la historia, deseábamos conocer, pasear y disfrutar la Villa de Madrigal de las Altas Torres, perteneciente a la provincia de Ávila, más concretamente dentro de la comarca denominada tierra de Arévalo, por ser uno de los conjuntos históricos mejor conservados y más singulares de la Comunidad de Castilla y León. Planeamos con todo lujo de detalles esta visita, sin embargo, no contábamos con que ya a pocos kilómetros de nuestro destino se nos averiase el coche y tuviésemos que contratar los servicios de una empresa de transportes de vehículos para que lo llevasen a un taller mecánico cercano a nuestro domicilio. Eso fue lo que ocurrió y menos mal que teníamos a mano el contacto de Transportes Cars para que se lo llevasen. Una vez cargado el coche intentamos no desanimarnos por el inconveniente y tras alquilar otro en una empresa de alquiler de vehículos cercana, proseguimos con nuestro viaje.

Una vez solucionado este elemento inesperado del viaje, intentamos centrarnos y disfrutar de esta increíble villa mudéjar, de la que ya en el siglo X existía un núcleo habitado en torno a una antigua fortaleza, que fue la primera muralla de Madrigal, cuyos límites aún se perciben en la trama actual de la Villa. Una segunda muralla se inicia en tiempos de Sancho III, hacia el año 1157, mientras que la actual muralla se construyó durante el siglo XIII. El recinto murado fue declarado Bien de Interés Cultural el 3 de junio de 1931. Su perímetro, que se adapta a las características del terreno es ovalado y de diferentes alturas, está rematado con almenas y caminos situados en la parte alta de la muralla, denominados adarves.

Esta Villa es tierra de abolengo y realeza, aquí dejaron su huella e impronta personajes tan ilustres como los reyes de Castilla Juan II (1405-1454) e Isabel la Católica, veamos cómo:

  • El monarca Juan II construye en el siglo XV un palacio típicamente castellano, con un estilo gótico civil. Este palacio será muy frecuentado por él y su esposa Isabel de Portugal, y en el nacerá su hija Isabel el 22 de abril de 1451, la cual años más tarde, entre 1474 y 1504, se convertiría en Reina de Castilla y reina consorte de Sicilia desde 1469 y de Aragón desde 1479, por su matrimonio con el rey Fernando de Aragón. Este Palacio fue donado por su nieto Carlos I de España a las Madres Agustinas y actualmente está integrado en el Convento de Nuestra Señora de Gracia.
  • El Hospital de la Purísima Concepción, fue fundado como Hospital Real en el año 1443 por doña María de Aragón, esposa del rey Juan II. En su fachada principal destaca un pórtico de dos plantas arquitradas con columnas de granito de estilo dórico.
  • El Palacio Soto de Vergara. Residencia del que fuera médico de los Reyes Católicos, del príncipe Juan y su esposa Isabel de Vergara.

Reseñables son también las siguientes edificaciones:

  • La Iglesia de San Nicolás. Edificada en el siglo XIII con un estilo románico mudéjar, destacando a sus pies la construcción de una torre de ladrillo grandes dimensiones, así como la Capilla Dorada. Guarda en su interior la pila donde se bautizó la reina Isabel de Castilla.
  • Iglesia de Santa María del Castillo. Emplazada en la alcazaba de la villa, es una edificación del siglo XIII de estilo románico con ábsides mudéjares. En el siglo XVIII fue objeto de diversas reformas, si bien a los pies de su torre se conserva de la época mudéjar el cuerpo bajo, siendo el resto de la obra del siglo XVIII. Recientemente se han descubierto detrás del retablo unas pinturas murales datadas en los siglos XIV y XV.
  • Otras edificaciones muy interesantes son la Casa de la Antigua Inquisición, el Palacio de los Pocostales, el Palacio de los Fernández de la Mela, el Palacio de la Judería, el Palacio de los Vasco de Quiroga o la Casa de los Enríquez.

La gastronomía de Arévalo también forma parte del patrimonio

Después de esta interesante visita, no podemos abandonar estas tierras de Arévalo sin probar su exquisita gastronomía, de la que forman parte platos tan exitosos como su famoso cochinillo conocido por esta zona como el “tostón de Arévalo”, su sabroso lechazo de cordero o los dulces típicos de la zona como la empanada de arrope y dulce de calabaza, los bollos de aceite y las rosquillas.